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Factores de riesgo asociados a sufrir una fractura por fragilidad

Escrito por Dra. Beatriz Mendoza
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07
Ene
2013

  

frax Expertos en enfermedades metabólicas óseas que colaboran con la Organización Mundial de la Salud (OMS) desarrollaron un instrumento para identificar las personas con un mayor riesgo de fracturarse en los 10 años subsiguientes a la evaluación.


El nuevo instrumento, denominado FRAX, combina los principales factores de riesgo de fractura, con la alternativa de incorporar el valor de densidad mineral ósea (DMO) cuando dispongamos de dicho resultado.

 El FRAX se ha confeccionado a partir de los datos iniciales y de seguimiento de:

- 9 cohortes poblacionales prospectivas que incluyeron 59.232 pacientes (el 74% eran mujeres) de entre 40–90 años de edad con un seguimiento total de 249.898 pacientes-año.

 

Durante el seguimiento se recogieron un total de 3.495 fracturas por fragilidad, 974 de ellas eran de la cadera.

- Con estos datos se calculó la contribución al riesgo de fractura de los diferentes factores de riesgo. Por otro lado, se calculó la incidencia de fractura de la cadera en cada país a partir de estudios epidemiológicos locales. Los factores de riesgo de fractura que finalmente fueron incluidos en el FRAX por su consistencia en las diferentes cohortes son:

  • edad,
  • sexo,
  • índice de masa corporal,
  • antecedente personal de fractura por fragilidad en la edad adulta,
  • antecedente de fractura de la cadera en alguno de los progenitores,
  • tabaquismo activo,
  • ingesta de glucocorticoides
  • artritis reumatoide,
  • osteoporosis secundaria,
  • consumo excesivo de alcohol,
  • DMO.

 

La información proporcionada por las cohortes se integró en una regresión de Poisson en la que los eventos de fractura y muerte fueron incluidos como funciones continuas; se construyeron 4 modelos matemáticos:

-       riesgo de presentar una fractura osteoporótica global incluyendo y no incluyendo la DMO en el algoritmo diagnóstico, y

-       riesgo de presentar una fractura de la cadera incluyendo y no incluyendo la DMO en el algoritmo diagnóstico.

 

En los 4 modelos, el FRAX proporciona el riesgo absoluto de fractura en los próximos 10 años.

Los datos que aportan los estudios sobre la incidencia de fractura de la cadera son altamente fiables, ya que todos los pacientes ingresan en un hospital y el diagnóstico es bien registrado.

 

Por el contrario, los pacientes con fracturas del húmero o del antebrazo son tratados ambulatoriamente y los diagnósticos infrarregistrados.

 

La incidencia de fractura vertebral varía sensiblemente según el criterio diagnóstico aplicado (clínico, radiológico o morfométrico).

 

Si bien la densitometría ósea se sigue considerando la prueba de elección para el diagnóstico de osteoporosis y el principal predictor de fracturas, es incuestionable que presenta limitaciones, desaconsejándose su utilización como único factor a la hora de establecer el tratamiento de la enfermedad.

En los resultados de un estudio que analizó el tratamiento ajustado a factores de riesgo de pacientes con riesgo elevado de fracturas, se puede observar que, si el criterio se hubiese basado en la herramienta FRAX, sólo un 23% de los pacientes tratados tendrían que haber iniciado la terapia; es decir, un 77% de las prescripciones estarían dudosamente justificadas, aunque es posible que en algunos casos la presencia de fracturas previas haya sido determinante a la hora de prescribir tratamiento.

 

Por otro lado este estudio vio que el 40% de los pacientes con alto riesgo de sufrir una fractura osteoporótica según el índice FRAX, no recibieran ningún tratamiento antirresortivo/osteoformador.

 

En definitiva, si se hubiese tomado como referencia el FRAX el número de prescripciones habría disminuido significativamente.

_______________________________________________________________

 

No obstante, al FRAX, se le critican algunos defectos, como:

-       no valorar la DMO de columna,

-       la ingesta de calcio,

-       los niveles de vitamina D,

-       la frecuencia de caídas, entre otros,

lo que podría traducirse en infravalorar el riesgo de fracturas; además, todavía no hay ningún ensayo clínico publicado que demuestre que la herramienta sea útil en la prevención de fracturas.

También se le critica que la estimación de algunos factores sea muy aproximativa.

 

Así, por ejemplo, se valora igual haber padecido una o varias fracturas, el haber tomado dosis muy altas o muy bajas de corticoides, o la existencia de algunas enfermedades fuertemente asociadas a osteoporosis..

Además, su aplicabilidad queda limitada a mujeres no previamente tratadas, excluyendo a un gran número de casos que diariamente se ven en la práctica clínica.

Pero esta herramienta es considerada un avance crucial para el análisis clínico de la osteoporosis, que  marca un nuevo abordaje de la enfermedad, y su uso juicioso, consciente de sus limitaciones, será una ayuda en la práctica clínica.

 

 

Bibliografía

Díez Pérez A. El debate sobre la escala FRAX, Rev Osteoporos Metab Miner 2010; 2(1):5-6.

C. Gómez Vaquero, D.Roig Vilaseca. Semin Fund Esp Reumatol. Marzo 2010.

Olmo Fernández-Delgado J A ¿Podría el índice FRAX® modificar el tratamiento de la osteoporosis? Rev Osteoporos Metab Miner 2012; 4:1:23-26.

Última actualización el 19 de Agosto de 2016
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