Efectos de la radiación sobre la glándula tiroides

Escrito por Dra. Susana Scarone Imprimir
17
Jul
2015

 

 

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Desde el punto de vista endocrinológico, la radiaciones ionizantes adquieren importancia, por las patologías que pueden desarrollar a nivel de la glándula tiroides.

La glándula tiroides, sintetiza  sus hormonas a punto de partida de las moléculas de Yodo,  por lo cual existe una "voracidad" por parte de las células tiroideas, por dicho elemento.

La tirotrofina (TSH), hormona hipofisaria, que estimula dicha captación. La glándula tiroides no discrimina si ese Yodo es radioactivo o no, por lo tanto capta el yodo inorgánico, y se concentra tanto  en el tejido tiroideo no importando si es normal o presenta una patología.

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El yodo 131, libera 2 tipos de radiaciones β y gamma. Las primeras producen daño o muerte celular.

Los tumores tiroideos, tanto benignos como malignos, se encuentran dentro de las patologías más frecuentes del sistema endocrino, pese a ser menores si los comparamos con las neoplasias en otras partes del organismo.

Desde que tenemos conocimiento de la biología molecular se ha visto que la formación de ellos se deben a múltiples factores que iremos describiendo a lo largo de esta revisión.

En 1º instancia debemos considerar el porqué la glándula tiroides tiende a formar nódulos:

El Yodo radioactivo puede comprometer no solo al tejido tiroideo.

 

 

Factores de riesgo no genéticos para el hipotiroidismo y neoplasmas de tiroides.

Extraído de Williams

Irradiación

 

Se ha visto que en determinados estudios la exposición a la radiación, induce autoanticuerpos tiroideos y enfermedad autoinmunitaria tiroidea. Estos estudios se han realizado en la población luego de la detonación de la bomba atómica en Japón, el accidente de Chernobyl, Ucrania, y la radiación terapéutica para la enfermedad de Hodgkin.

Los supervivientes a la Enfermedad de Hodgkin, tienen un riesgo 17 veces mayor de desarrollar hipotiroidismo.

Sin  embargo, un seguimiento a largo plazo de los supervivientes de la bomba atómica de Japón después de más de 55 años, no evidenció un aumento de autoanticuerpos antitiroideos, pero sí un mayor riesgo de desarrollar nódulos tiroideos.

 

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Causas de radiación

 

Radiación ionizante y cáncer de tiroides

 

Desde la publicación de Duffy y Fitzgerald, hace más de 30 años , se conoce que la relación de la radioterapia de cabeza, cuello, mediastino entre otros, en niños, aumenta más de 100 veces la posibilidad de desarrollar cáncer de tiroides, siendo la prevalencia de 2 a 5%. Destacando además, que el 80% de los niños con cáncer de tiroides tienen antecedentes de radioterapia previa de cabeza, cuello o tórax. Estos carcinomas aparecen de 10 a 20 años después de la radioterapia. El pico de incidencia está entre los 20 y 25 años, declinando a partir de esa edad.

Un factor de riesgo mayor es la edad temprana de la exposición, luego de los 15 a 20 años de edad el riesgo sería mucho menor.
Estos carcinomas son multicéntricos en el 50% de los casos (es decir varios focos dentro de la glándula tiroides), son con mucha más frecuencia papilar y el pronóstico suele ser favorable. Además de carcinomas, las radiaciones ionizantes aumentan en 10 veces la frecuencia de tumores benignos.
También existe una relación linear, entre la dosis a la que se expuso el individuo y el riesgo, comenzando con dosis desde 10 cGy, hasta 1500 cGy. Por encima de esta dosis el riesgo disminuye, posiblemente porque "mata" a la célula tiroidea, sin darle la posibilidad de desarrollo más adelante de un cáncer tiroideo. (Extraído deDe Groot)
La mayor incidencia de cáncer de tiroides papilar que se vio en niños en las islas Marshall, luego de la bomba atómica, y en Ucrania y Belarus en el accidente de Chernobyl, indica una relación directa entre la radiación ionizante (yodo radiactivo y otros isótopos de vida media corta), y el cáncer de tiroides. En estos últimos casos se vio una latencia más corta (promedio de 6,5 años), entre la exposición y el desarrollo de la enfermedad. Ello podría deberse a una mayor dosis de radiación.
Es importante destacar que, la administración de Iodo radiactivo 131, con finalidad diagnóstica y/o terapéutica, no estaría asociado a un mayor riesgo de cáncer de tiroides

Desde la publicación de Duffy y Fitzgerald, hace más de 30 años , se conoce que la relación de la radioterapia de cabeza, cuello, mediastino entre otros, en niños, aumenta más de 100 veces la posibilidad de desarrollar cáncer de tiroides, siendo la prevalencia de 2 a 5%. Destacando además, que el 80% de los niños con cáncer de tiroides tienen antecedentes de radioterapia previa de cabeza, cuello o tórax. Estos carcinomas aparecen de 10 a 20 años después de la radioterapia. El pico de incidencia está entre los 20 y 25 años, declinando a partir de esa edad.Un factor de riesgo mayor es la edad temprana de la exposición, luego de los 15 a 20 años de edad el riesgo sería mucho menor.Estos carcinomas son multicéntricos en el 50% de los casos (es decir varios focos dentro de la glándula tiroides), son con mucha más frecuencia papilar y el pronóstico suele ser favorable. Además de carcinomas, las radiaciones ionizantes aumentan en 10 veces la frecuencia de tumores benignos.También existe una relación linear, entre la dosis a la que se expuso el individuo y el riesgo, comenzando con dosis desde 10 cGy, hasta 1500 cGy. Por encima de esta dosis el riesgo disminuye, posiblemente porque "mata" a la célula tiroidea, sin darle la posibilidad de desarrollo más adelante de un cáncer tiroideo. (Extraído deDe Groot)La mayor incidencia de cáncer de tiroides papilar que se vio en niños en las islas Marshall, luego de la bomba atómica, y en Ucrania y Belarus en el accidente de Chernobyl, indica una relación directa entre la radiación ionizante (yodo radiactivo y otros isótopos de vida media corta), y el cáncer de tiroides. En estos últimos casos se vio una latencia más corta (promedio de 6,5 años), entre la exposición y el desarrollo de la enfermedad. Ello podría deberse a una mayor dosis de radiación.

Es importante destacar que, la administración de Iodo radiactivo 131, con finalidad diagnóstica y/o terapéutica, no estar asociado a un mayor riesgo de cáncer de tiroides

 

Mecanismos por las cuales las radiaciones ionizantes producen sus efectos:

 

 

Riesgos de la radiación a la salud

 

 Extraido de: "A Joint Statement from the American Association of Clinical Endocrinologists, the American Thyroid Association, The Endocrine Society and the Society of Nuclear Medicine, March 18, 2011"

 
El accidente ocurrido en  los reactores nucleares en Japón, debido a un terremoto y tsunami, ha levantado temor de los efectos de la exposición a la radiación en la población de Estados Unidos, debido al potencial riesgo de radiactividad  a través del Océano Pacífico. La principal fuente de radiación que preocupa es el yodo radiactivo incluyendo Yodo 131, un isotopo radiactivo que representa un especial riesgo para la salud. Esto es debido a que   el yodo se concentra en la glándula tiroides. La exposición a altos niveles de iodo radiactivo de la glándula tiroides, puede determinar la formación de nódulos tiroideos y cáncer de tiroides años después. Durante el accidente de la planta nuclear en Chernobyl en 1986, la población de la zona circundante, fue expuesta al iodo radiactivo sobre todo a partir de la comida y la leche de granjas contaminadas. Como se demostró en la experiencia de Chernobyl, mujeres embarazadas, fetos, niños son la población de mayor riesgo en desarrollar cáncer de tiroides, mientras que el riesgo es mínimo en adultos mayores de 20 años.

 

La captación de radioiodo por la glándula tiroides, puede ser bloqueada tomando yoduro de potasio en comprimidos o solución, sobre todo en esta población más sensible. Sin embargo el yoduro de potasio, no debe ser tomado en ausencia de un claro riesgo de exposición a niveles peligrosos de radiación, porque puede causar reacciones alérgicas, rush cutáneo, inflamación de las glándulas salivales, hipertiroidismo, hipotiroidismo en un pequeño porcentaje de personas.

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Se estima que no alcanzará a Estados Unidos un nivel peligroso de radiación. Si se produce exposición, el yoduro de potasio debe ser tomado, dirigido por un médico, o autoridades públicas de la salud, hasta disiparse el riesgo de exposición, probablemente por no más de una a dos semanas. Durante los accidentes radiactivos, el mayor riesgo es de la población cercana a la fuente del accidente.  Si bien algo de radiación puede ser detectada en los Estados Unidos como resultado de este accidente, las cantidades  serían apenas por encima de los niveles atmosféricos basales, no siendo peligroso para la glándula tiroides o la salud de la población en general.

Dado que no existe una emergencia radiactiva en los Estados Unidos no se recomienda la ingesta profiláctica de ioduro de potasio por el momento.

Última actualización el 17 de Julio de 2015