Lesiones de Piel en Individuos con Diabetes Mellitus

Escrito por Dra. Beatriz Mendoza Imprimir
11
Sep
2013

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Existe una alta prevalencia de diabéticos en la consul­ta médica, esta se asocia con una variedad de condiciones dermatológicas, es necesario poder identificar estas lesiones para realizar un adecuado tratamiento y saber cuando es necesario la derivación al dermató­logo. Algunas de éstas resultan de años de alteraciones microvasculares o deterioro sensitivo, mientras que otras ocurren temprano en la enfermedad o pueden preceder el diagnóstico de diabetes.

 

Dermopatía diabética - Necrobiosis lipoídea diabética

Se define a la diabetes mellitus (DM) como un grupo de enfermedades metabólicas de evolución crónica, con niveles plasmáticos de glu­cosa elevados, insulino resistencia y diferentes grados de deficiencia de insulina, que varía según el tipo de diabetes, asociado a alteraciones en el metabolismo de los lípidos y las proteínas.

La hiperglucemia mantenida conduce a complicaciones crónicas, estas pueden ser micro o macrovasculares, dependiendo del tiempo de evolución y de la asociación con otras condiciones patológicas.

Las afecciones dermatológicas se presentan entre 30% a 70% de los diabéticos, en algún momento de la enfermedad, sin diferencia entre DM tipo 1 (DM1) y DM tipo 2 (DM2). Aquellos con DM2 presentarían con mayor frecuencia lesiones asociadas con infecciones y los que presentan DM1 las lesiones serian vinculadas con mayor frecuencia a la autoinmunidad.
Existen lesiones cutáneas asociadas a la diabetes, cuya etiología y rela­ción con el control metabólico aun no ha sido del todo elucidada.

Las lesiones cutáneas pueden ser de 3 tipos:

1) enfermedades cutáneas con fuerte o relati­va relación con DM

2) infecciones cutáneas

3) relacio­nadas con el tratamiento

 

La hiperglucemia produce cambios bioquímicos en el or­ganismo mediante reacciones no enzimáticas entre los ami­noácidos y la glucosa. Estos cambios derivan en reacciones de glicosilación, que corresponden a la unión co­valente del oxígeno de la glucosa con un átomo de nitrógeno, ya sea en el grupo alfa-amino del aminoácido N-terminal o en el épsilo-amino del grupo lisina.

Cuando la hiperglucemia es mantenida en el tiempo, se producen proteínas irreversible­mente glicosiladas lo que se conoce como “productos de glicosilación avanzada (AGE). Los AGE se encuentran en pacientes diabéticos de larga evolu­ción (10 años) y pueden acumularse en proteí­nas de larga vida: el cristalino del ojo, la mielina del sistema nervioso central, las paredes de los vasos sanguíneos y también en el colágeno.

Esto se traduce en un daño irrever­sible de estos tejidos, lo que se expresa clínicamente.

La glicosilación de las proteínas produce cambios en las propiedades físicas y químicas de ellas y es así como a nivel vascular induce aumento del grosor de la membrana basal, a la vez que los eritrocitos pierden flexibilidad, lo que determi­na mayor viscosidad plasmática y una irrigación anormal de los tejidos.

En el caso del colágeno dérmico, la glicosilación produce una molécula menos flexible y más resistente a la degradación enzimática, lo que deriva en alteraciones en su síntesis y estructura.

 

Dermopatía diabética

La dermopatía diabética (DD) es la manifes­tación cutánea más frecuente, en DM2, afecta más a hombres que a mujeres. La DD se presenta inicialmente como máculas o pápulas rojo-purpúricas que duran de 1 a 3 semanas para luego pasar a una fase de remisión. Durante este período, se observan depresiones atrófico-cicatriciales marrones, pequeñas (< 1 cm), redondeadas, bien delimitadas y asintomáticas. Se en­cuentran en número variable en la región pretibial, de forma bilateral y asimétrica.

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La resolución de la lesión ocurre en 1 a 2 años, pudiendo dejar leve hipopigmentación. Mientras algunas lesiones se resuelven, otras nuevas aparecen por lo que la apariencia de la piel se mantiene constante. El diag­nóstico es clínico y se establece con la certificación de al menos 4 lesiones características.

La DD se asocia a mayor riesgo de presentar otras complicaciones derivadas de la microvasculatura como: reti­nopatía, nefropatía y neuropatía.

Por lo tanto, la DD se ha establecido como marcador de cronicidad de la DM así como del compromiso microangiopático de otros órganos. En vista de lo anterior, la presencia de DD en un paciente diabético nos obliga buscar otras complicaciones derivadas de la microangiopatía.

 

Necrobiosis lipoídea diabetica (NLD)

La NLD se observa en el 0,3% de los pacientes, 80% son mujeres, frecuentemente comienza alrededor de los 30 años y puede preceder al desarrollo de DM.

Se presenta como una o varias placas discoidales bien delimitadas, con centro atrófico de color amarillento y te­langiectasias en la superficie. Los bordes son regulares, de color rojo-violáceo y con pequeñas lesiones similares a co­medones.

Se localizan en la superficie extensora de piernas, pies y tobillos.

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La etiología de la NL es desconocida, posiblemente se­cundaria a cambios microvasculares. Se ha establecido que alrededor de dos tercios de los pacientes con NL son diabéti­cos o desarrollarán la enfermedad dentro de los próximos 10 años.

Recientemente se ha postulado la presencia de NL como un posible marcador de riesgo cardiovascular, las lesiones de NL presentan una evolución más bien crónica, ya que remiten espontáneamente en un 10-20% en un plazo de 6 a 12 años. Cuando la lesión se torna molesta para el paciente o ésta se presenta con bordes muy activos e inflamatorios, se puede tratar con corticoides tópicos.

 

Que podemos concluir

La DM corresponde a una enfermedad sistémica con re­percusiones en todos los órganos y la piel no es la excepción, dado que ella se encuentra íntimamente integrada a las es­tructuras y funciones del organismo general.

Las manifestaciones cutáneas de la DM generalmente aparecen al inicio de la enfermedad, pudiendo ser la primera manifestación sistémica de la diabetes, otras veces, pueden preceder por muchos años al diagnóstico de DM. Estas lesio­nes expresan alteraciones bioquímicas propias de la enferme­dad como glicosilación de proteínas, afecciones vasculares, neurológicas e inmunológicas.

 La exteriorización de la DM en la piel facilita y da la oportunidad al médico de hacer del examen físico una he­rramienta de gran utilidad clínica, ya que, por una parte con­tribuye al diagnóstico de la DM, al sumar la manifestación cutánea a los demás hechos clínicos, y por otra, permite una anticipación al diagnóstico de la DM, cuando la manifesta­ción cutánea es la primera que aparece.

 

Bibliografía

 Morgan Aaron Joseph, Schwartz Robert A. Journal of the American Academy of the Dermatology. 2008: 58 (3); 447-451.

Última actualización el 11 de Septiembre de 2013