Vitamina D, ¿Por qué es importante?

Escrito por Dra. Susana Scarone Imprimir
05
May
2017

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Las acciones de la vitamina D tiene múltiples propiedades y cómo muchas veces, hasta los propios médicos no conocen la importancia real de la misma.

La vitamina D es un nutriente presente en ciertos alimentos que es necesario para la salud y para mantener los huesos fuertes. Para ello, ayuda al cuerpo a absorber el calcio (una de las piezas fundamentales de los huesos) de los alimentos y suplementos. Las personas que consumen vitamina D en cantidad muy escasa pueden tener huesos débiles, delgados y frágiles, un trastorno que se denomina raquitismo en los niños y osteomalacia en los adultos.

Además, la vitamina D es muy importante para el cuerpo de muchas otras formas. Los músculos requieren esta vitamina para el movimiento. Por ejemplo, los nervios la necesitan para transmitir mensajes entre el cerebro y cada parte del cuerpo, y el sistema inmunitario emplea la vitamina D para combatir los virus y bacterias que lo invaden. Junto con el calcio, la vitamina D ayuda a proteger a los adultos mayores contra la osteoporosis. La vitamina D se encuentra en las células de todo el cuerpo.

 A partir de la alimentación, se puede obtener vitamina D3 o vitamina D2 (ergocalciferol), no obstante esta fuente suele ser insuficiente, ya que no todos los alimentos contienen esta vitamina. La vitamina D3 o D2, se convierte en el hígado, en la 25 hidroxi-vitamina D, y a nivel renal, se convierte en su forma activa: 1,25 dihidroxivitamina D.

Muy pocos alimentos contienen esta vitamina en forma natural. Los alimentos fortificados con vitamina D agregada aportan la mayor parte de esta vitamina en las dietas.

Los pescados grasos, como el salmón, el atún y la caballa se encuentran entre las mejores fuentes de vitamina D.

El hígado vacuno, el queso y la yema de huevo contienen cantidades menores.

Los hongos aportan cierta cantidad de vitamina D. En ciertos tipos de hongos que ahora se encuentran a la venta, se aumenta el contenido de vitamina D al exponerlos a la luz ultravioleta.

Casi toda la leche está fortificada con 400 UI de vitamina D por litro. Sin embargo, los alimentos a base de leche, como el queso y el helado, en general no están fortificados.

Además, ciertos cereales para el desayuno y algunas marcas de jugos de naranja, yogures, margarinas y bebidas a base de soja contienen vitamina D agregada. Consulte siempre las etiquetas.

 

 

¿Cómo se forma la vitamina D?

 

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La gran mayoría de la misma se obtiene a partir de la síntesis a nivel de la piel, por la acción de los rayos ultravioletas, que convierten el 7-dehidrocolesterol en vitamina D3 (colecalciferol).

 

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Es decir que la piel produce vitamina D al exponerse directamente a la luz solar. La mayoría de las personas cumplen al menos en parte con su requerimiento de vitamina D de esta forma. La piel expuesta a la luz solar en ambientes interiores, a través de una ventana, no produce vitamina D. Los días nublados, la sombra y la piel de color oscuro también reducen la cantidad de vitamina D que produce la piel.

Sin embargo, pese a la importancia del sol para la síntesis de la vitamina D, es prudente limitar la exposición de la piel a la luz del sol para reducir el riesgo de cáncer de piel. Si se expone al sol apenas durante algunos minutos, use ropa protectora y filtro solar con factor de protección solar (SPF) 8 como mínimo. Las camas solares también permiten que la piel produzca vitamina D, aunque presentan riesgos similares de cáncer de piel.

Quienes evitan el sol o cubren su cuerpo con filtro solar o ropa deben incluir fuentes ricas en vitamina D en su dieta o tomar un suplemento. Los consumos recomendados de vitamina D están determinados sobre una suposición de una exposición escasa al sol.

 Si bien todos sabemos que la vitamina D es fundamental en la salud de nuestro esqueleto, ésta no es su única función, como veremos.

 

¿Cómo se mide la vitamina D en sangre?

 

A través de la 25 hidoxivitamina D en plasma

Como la vitamina D puede provenir del sol, los alimentos y suplementos dietéticos, la mejor forma de medir el nivel de vitamina D en la sangre es la denominada 25-hidroxivitamina D. Los niveles se indican en nanomoles por litro (nmol/L) o nanogramos por mililitro (ng/mL), donde 1 nmol/L = 0.4 ng/mL.

En general, los niveles inferiores a 30 nmol/L (12 ng/mL) son demasiado bajos para la salud de los huesos o la salud general, y es probable que los niveles superiores a 125 nmol/L (50 ng/mL) sean demasiado elevados. Los niveles iguales o superiores a 50 nmol/L (20 ng/mL) son suficientes para la mayoría de las personas.

Según estos parámetros, algunas personas sufren deficiencia de vitamina D y casi ninguna registra niveles demasiado altos. En general, las personas jóvenes tienen niveles superiores de 25-hidroxivitamina D en la sangre que las de edad avanzada y los varones tienen niveles más elevados que las mujeres. Por raza, los negros no hispanos tienden a tener los niveles más bajos y los blancos no hispanos, los más altos. La mayoría de las personas tienen niveles inferiores a 75 nmol/L (30 ng/mL) en la sangre.

Es posible que ciertos grupos no obtengan suficiente vitamina D:

 

 

¿Cuándo está descendida la vitamina D?

 

Dosificaciones menores a 30 ng/ml: insuficiencia de vitamina D
Valores menores a 20 ng/ml: deficiencia de vitamina D

El punto de corte, a partir del cual se considera insuficiente los niveles es controvertido y discutible, pero por lo general se acepta que valores mayores a 30-32 ng/ml, serían suficientes para un adecuada acción de la misma.

Se sabe que una vitamina D menor a 10 es una deficiencia severa, que determina trastornos óseos importantes como raquitismo y osteomalacia.

Tomando como punto de corte 30 ng/dl, podemos afirmar que la insuficiencia de vitamina D, es un verdadero y real problema a nivel mundial.

Cada vez se descubren más propiedades de esta vitamina, entre ellas, antineoplásicas, así como un papel en el funcionamiento del sistema inmunológico (defensas del organismo).

 

La cantidad de vitamina D que se necesita por día depende de la edad. Las cantidades promedio diarias de vitamina D, expresadas en unidades internacionales (IU), que recomienda el Comité de Nutrición y de Alimentos (de los Estados Unidos) para las personas de diferentes edades son las siguientes: 

Etapa de la vida Cantidad recomendada
Bebés hasta los 12 meses de edad 400 UI
Niños de 1 a 13 años de edad 600 UI
Adolescentes de 14 a 18 años de edad 600 UI
Adultos de 19 a 70 años de edad 600 UI
Adultos mayores de 71 años de edad 800 UI
Mujeres embarazadas y en período de lactancia 600 UI

 

Consecuencias de la insuficiencia de vitamina D
1) A nivel de huesos:

 

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Raquitismo: se ve en niños y adolescentes, se producen deformaciomnes óseas, como consecuencia de una insuficiente mineralización de los cartílagos, y ocurre antes de la fusión epifisaria.

Osteomalacia: se ve en niños y también en adultos, como consecuencia de la deficiencia de vitamina D, ocurriendo una escasa mineralización de la matriz ósea.

Osteoporosis: al existir bajos niveles en sangre de vitamina D, se produce una deficiente absorción de calcio a nivel intestinal.
Ello estimula a la glándula paratiroides, quien produce mayor cantidad de PTH (parathormona), determinando un hiperparatiroidismo secundario
Esto lleva a un aumento en el riesgo de fractura.

El tratamiento con vitamina D disminuye el riesgo de fractura, porque desciende el riesgo de caídas, y aumenta la densidad mineral ósea.

Disminuye el riesgo de fractura de cadera en un 18%, y el de fracturas no vertebrales en un 20%. Este beneficio sería dosis dependiente.

 

 

2) A nivel muscular:

 

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La osteomalacia se caracteriza por dar desde el punto de vista clínico, dolores musculares, debilidad muscular generalizada, predominando la pérdida de fuerzas sobre todo a nivel proximal muscular.

Esto determinaría una miopatía por deficiencia de vitamina D.

Si se realiza una biopsia muscular, se observa una atrofia de las fibras musculares de tipo II.

Esto puede llevar a un aumento en el riesgo de caídas. El tratamiento con viatamina D, reduce el riego de caídas en hasta un 20% según algunos estudios.

 

3) Deficiencia de vitamina D y cáncer:

 

Diferentes estudios muestran sus propiedades antiproliferativas de las células, lo cual disminuiría el riesgo de diferentes tipos de cáncer.

No obstante son necesarios más estudios para confirmar esta hipótesis.

 

4) Vitamina D y sistema inmunitario:

 

La vitamina D tiene efectos inmunomoduladores.

La deficiencia de esta vitamina, determina una mayor incidencia de infecciones respiratorias.

También los bajos niveles de esta vitamina, aumentaría el riesgo de enfermedades autoinmunes (es decir aquellas en las cuales los anticuerpos o "defensas", atacarían diferentes órganos), así como de enfermedades infecciosas.

 

5) Vitamina D y diabetes:

 

Estudios observacionales mostraron que la deficiencia de vitamina D podría asociarse a un mayor riesgo de padecer diabetes tipo 1 y tipo 2.

 

6) Vitamina D y enfermedades cardiovasculares:

 

Estudios observacionales sugieren una asociación entre bajos niveles de vitamina D y la mayor frecuencia de enfermedades cardiovasculares, pero se necesitan mayores estudios para confirmar esta teoría.

 

¿En qué casos debemos dosificar los niveles plasmáticos de vitamina D?

 

Se debe solicitar niveles de 25 hidroxivitamina D en aquellas situaciones de riesgo de padecer deficiencia de esta vitamina.

Osteoporosis

Personas añosas, que tienen aumentado el riesgo de caídas, y por tanto de fracturas

Enfermedades con malabsorción, como por ejemplo la enfermedad celíaca, enteritis rádica (personas que han recibido radioterapia), cirugía bariátrica (bypass gástrico, como tratamiento de la obesidad mórbida)

Enfermedades hepáticas

Aquellos que toman fármacos que se saben disminuyen la absorción de vitamina D, como los antiepiléticos (como la comitoína)

 

 

 

 

 

 

Última actualización el 06 de Mayo de 2017